Me and Earl and the Dying girl, de Jesse Andrews
Páginas: 295 · Saga: Autoconclusivo · Editorial: Amulet Books
GoodReads / Amazon
★★★★
Greg Gaines is the last master of high school espionage, able to disappear at will into any social environment. He has only one friend, Earl, and together they spend their time making movies, their own incomprehensible versions of Coppola and Herzog cult classics.
Until Greg’s mother forces him to rekindle his childhood friendship with Rachel.
Rachel has been diagnosed with leukemia—-cue extreme adolescent awkwardness—-but a parental mandate has been issued and must be obeyed. When Rachel stops treatment, Greg and Earl decide the thing to do is to make a film for her, which turns into the Worst Film Ever Made and becomes a turning point in each of their lives.
And all at once Greg must abandon invisibility and stand in the spotlight.
Greg tiene diecisiete años y está en su último año de instituto. Estudia en el instituto Benson en Pittsburgh, Pennsylvania. En su instituto, como en cualquier otro, la gente se divide en diferentes grupos: los religiosos, los raritos, los góticos, los deportistas...
Greg por su parte nos cuenta cómo él no pertenece a ninguno de estos grupos, pero al mismo tiempo pertenece a todos. Pasa desapercibido, no se involucra con la gente, todo el mundo le conoce pero nadie se mete con él y además lo tratan de una manera amistosa. Como dice el propio Greg: "Hacer amistades te jode la vida". Al principio su manera de ser me hizo gracia pero en más de una ocasión consiguió ponerme de los nervios por su falta de empatía y su miedo a involucrarse más de la cuenta con la gente.
Después está Earl, su compañero. Y digo compañero porque a Greg no le gusta considerarlo como un amigo. Earl tiene una familia complicada, pero lo que le une a Greg es la pasión por el cine. Además de ver película, se dedican a grabar las suyas propias y entre ellas un remade de su película favorita: "Aguirre, the Wrath of God". Por último nos encontramos con Rachel, una antigua compañera de Greg con la que perdió el contacto y que por algunas circunstancias empezará a formar parte de su vida de nuevo. Rachel tiene leucemia y la madre de Greg prácticamente le obliga a acercarse a ella para animarla y hacerle más llevadera la enfermedad. Y no, no se enamoran. Si esperáis encontrar una historia parecida a Bajo la misma estrella, este no es vuestro libro. De hecho Greg casi siempre es muy frío y distante con Rachel y esa es una de las razones por las que a veces me apetecía darle un pisotón.
A pesar de que en este libro una de las protagonistas tiene una enfermedad, leerlo fue una risa continua. Greg es sarcástico a más no poder y el cachondeo con el que nos cuenta las cosas que le van pasando es impresionante. Me acuerdo que leí el libro en plenos exámenes y me ayudó muchísimo a relajarme porque todo lo que leía me hacía gracia. Entre la forma de contar las cosas de Greg y la forma de hablar de Earl, siempre tenía una sonrisa en la boca. Aunque tengo que comentar que en alguna ocasión me resultó difícil leer las intervenciones de Earl porque utiliza un lenguaje horrible (en el sentido gramatical). Ninguno de los dos tiene pelos en la lengua y mantienen unos diálogos totalmente espontáneos y desenfadados.
Es un libro muy entretenido con el que pasas un buen rato y te ríes, pero no me ha aportado nada nuevo. Sabía desde el principio que no era un libro con una historia profunda y quizás por eso me llamó la atención en un primer momento, pero aún así algunas cosas no me convencieron. Greg no se preocupa por conocer demasiadas cosas sobre Rachel y él mismo se da cuenta al final del libro de que a pesar de que sí que ha pasado tiempo con ella, siempre hablaban de cosas superficiales y apenas conoce a Rachel. Sin embargo ella sí que parece molestarse por conocer un poco a Greg e incluso acaba haciendo más por él que él por ella. Sé que esto que acabo de comentar es lo que hace al libro especial y algo diferente al resto de libros que solemos leer sobre este tema, pero me pareció un poco injusto.
Otra de las cosas que sí que me gustaron fue la forma en la que está narrado. La narración normal se entremezcla con listas que el propio Greg hace y con fragmentos que están narrados a modo de guión cinematográfico. Esto hace que el libro se lea en un abrir y cerrar de ojos, porque además no es demasiado largo. Además Greg se dirige directamente al lector e interactua con él continuamente. Es un personaje con el que al final te ríes mucho a pesar de todo, si logras entender su sentido del humor. Me and Earl and the Dying girl es el ejemplo de que un libro no tiene por qué tener una historia demasiado profunda o compleja para poder disfrutar con él.


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